Meta, la empresa detrás de Instagram, Facebook y WhatsApp, deberá rediseñar sus plataformas para proteger a los menores de edad tras un acuerdo judicial alcanzado en los Estados Unidos, cuyo monto se acerca a los 17.000 millones de dólares. El caso se originó hace tres años, cuando 53 fiscales de distintos estados y jurisdicciones unificaron sus reclamos contra la compañía por la generación de adicción en los chicos y por haber asegurado que contaba con medidas de seguridad que, en los hechos, no evitaban las prácticas nocivas.
Más allá de las cifras, el acuerdo dejó al descubierto un fenómeno de fondo que trasciende a Meta. «Cuando no regula el legislador, quien regula es el juez», resumió el especialista al señalar que las legislaturas nunca llegaron a establecer normas para este tipo de herramientas. El entendimiento contempla, además, un plan a diez años con auditoría de expertos que irán controlando las modificaciones que la empresa acordó implementar.
Un acuerdo que no cierra los juicios de las víctimas
El especialista aclaró que el acuerdo arranca aclarando que Meta no reconoce ninguna responsabilidad. Los juicios que inician las víctimas o quienes se consideran afectados por estas redes siguen su curso por separado. Lo que buscaban los estados, explicó, era una regulación más global: detectar los puntos débiles de estas herramientas para corregirlos.
El proceso comenzó a juzgarse y, al quinto día, el 26 de agosto de este año, las partes le llevaron sorpresivamente un acuerdo a la jueza. Fue aprobado el viernes 28 y dado a conocer al público en los primeros días de la semana pasada. Las indemnizaciones se reparten entre los distintos estados para que cada uno desarrolle sus propias políticas.
El punto clave, insistió el analista, es que las legislaturas quedaron atrás. «Los poderes judiciales tienen hoy un rol mucho más importante que el que tienen los poderes legislativos», planteó, y atribuyó esa distancia a que el proceso legislativo avanza mucho más lento que la tecnología, a los intereses cruzados y a la presión de los propios grupos afectados.
El modelo norteamericano frente al europeo
El caso también expone dos filosofías enfrentadas sobre cómo regular la tecnología. El especialista describió la corriente del «dejar hacer» propia del modelo norteamericano, que prefiere reparar el daño después antes que limitar el desarrollo: dejar que las cosas ocurran y ver luego las consecuencias.
En el extremo opuesto ubicó a la Unión Europea, con una postura preventiva. Para graficarlo recordó el caso de la vaca loca, cuando se manipularon cantidades de cabezas de ganado previendo el posible daño: no estaba comprobado, pero ante el riesgo se actuó de manera preventiva.
Las nuevas reglas para el uso nocturno y escolar
Entre las modificaciones que Meta acordó incorporar figura un bloqueo del sistema en horario nocturno. En la franja que va de la medianoche a las seis de la mañana solo se podrán recibir mensajes directos, por ejemplo el de un padre o un familiar que necesite dar un aviso, pero quedará bloqueado el acceso a plataformas como Instagram. Para los menores de edad esa restricción se refuerza.
A eso se suma el bloqueo de las notificaciones que aparecen de manera constante, esos avisos del tipo «alguien se conectó», «mirá lo que acaba de publicar» o «está transmitiendo en vivo». No solo se cortarán durante la noche, sino también en horario escolar, para no distraer ni interrumpir el proceso formativo, incluso cuando el alumno intente ingresar desde una tablet o una computadora.
El analista anticipó, además, que si prosperan las demandas contra TikTok y Snapchat y esas empresas aceptan condiciones similares para evitar la competencia desleal, la ventana de bloqueo podría ampliarse desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana. También se contempla un tope de dos horas de uso continuo, tras el cual el sistema se bloquea. Todo se implementará de manera paulatina.
Cómo se controlará la edad de los usuarios
Uno de los ejes centrales del acuerdo es el reconocimiento de los menores de 13 años, que no pueden tener Instagram. Para detectarlos, la empresa deberá cruzar distintas fuentes de información en lugar de confiar en la fecha de nacimiento que el usuario declara al abrir la cuenta.
Entre esas herramientas, el especialista mencionó el reconocimiento biométrico, el análisis de las cuentas con las que la persona se vincula, para estimar la edad de su entorno, y las advertencias que puedan aportar las tiendas de aplicaciones de Google o Apple. Si esos datos indican que se trata de un menor de 13, la cuenta debe bloquearse automáticamente.
El procedimiento también prevé garantías para quien sea bloqueado por error. Debe abrirse una vía recursiva inmediata y rápida, con una respuesta explícita sobre por qué se habilita o no la cuenta. Además, se limita la cantidad de intentos: no se puede probar más de tres veces por día, cuatro por mes y seis en dos años. Quien agote ese margen queda sin acceso durante dos años. La creación de una segunda cuenta para evadir el control, advirtió, quedará detectada por la propia vinculación con otros usuarios.
Qué pasa con los datos de los menores
El acuerdo abre, según el especialista, un segundo debate: la recopilación de información de menores en nombre de su propio cuidado. Por eso se establece que esos datos no pueden usarse de ninguna manera para publicidad, perfilamiento ni seguimiento. La información se toma, se registra y se elimina.
El punto se cruza con la inteligencia artificial. Para que los sistemas aprendan a reconocer a los menores de 13 años hace falta entrenarlos con datos de ese grupo y encontrar patrones de comportamiento que además se actualizan de manera permanente. Una vez utilizados para ese entrenamiento, esos datos también deben eliminarse.
Un mapa fragmentado: Florida, Texas y Nuevo México
El acuerdo no rige de manera uniforme en todo el país. Alrededor de 50 estados adhirieron, pero Florida se mantuvo al margen y Texas cerró un entendimiento aparte. Nuevo México, por su parte, dictó su propia sentencia, con obligaciones en algunos casos más exigentes.
Ese estado, detalló el analista, prohíbe que los menores reciban mensajes de adultos que no conocen y que sus perfiles se muestren a adultos mayores, justamente para prevenir el grooming y la suplantación de identidad, uno de los grandes problemas detectados en plataformas como Roblox. Para el especialista, esa dispersión de criterios abre el riesgo de una fragmentación regulatoria cuando la legislación no marca un rumbo común.
«Llegamos 15 años tarde»: la lección para la inteligencia artificial
El cierre del análisis fue una advertencia. «Llegamos 15 años tarde a esto», sostuvo el especialista, al recordar que Instagram tuvo su explosión en la década de 2010 y recién ahora se sancionan y se acuerdan reparaciones por sus consecuencias.
Esa demora, planteó, debería servir como enseñanza inmediata para actuar a tiempo con la inteligencia artificial generativa, el fenómeno que a su criterio tendrá el mayor impacto sobre los chicos en los próximos años. La clave, insistió, es que muchas de las soluciones no pueden recaer solo en el usuario, sino que deben incorporarse desde el diseño mismo de cada herramienta tecnológica.




